Uf, a veces pienso que el cansancio que tengo no se va pasar nunca. No sé como el mundo se organiza pero últimamente yo no lo hago muy bien. Es cierto que este verano ha sido un poco peculiar menos familiar porque las vacaciones han coincidido mal pero por contra fue movidito, despedidas de amigos, visitas de otros, bodas....Se que hay gente con la que llevo todo el verano intentando quedar y todavia no lo he logrado, lo siento pero no puedo con todo. Soy consciente de que me estoy haciendo mayor porque mi definición de juerga es "meterme en cama a dormir".
El proximo sábado se casa mi mejor amiga de la Universidad, aunque vivamos en distintas ciudades, aunque pasen años sin vernos, sigue siendo mi mejor amiga.
Maica es esa amiga especial que todo el mundo tiene, esa amiga que cuando la ves tienes ganas de darle un abrazo y contarle tus intimidades sin tapujos. Es la amiga con la que nunca te has enfadado y siendo distintas siempre te ha entendido.
Juntas vivimos mil historias algunas absurdas propias del mundo universitario momentos que no se van a repetir porque se viven cuando tienes veinte años y estas algo loca. Yo era mayor así que me pasaba el día protegiendola, era mi niña. Siempre hablabamos de nuestro futuro, jamás nos casariamos, seríamos siempre independientes y libres. La primera en romper la promesa fui yo hace diez años y con el paso el tiempo crei que ella iba cumplir con el objetivo, pero en julio me llamó para decirme que se casaba.
Ayer quedamos y la vi tan feliz que brillaba todavia con más luz que en nuestra época universitaria. Pensé a veces la vida es justa, le regala felicidad a quien más se lo merece y me sentí feliz porque voy a poder compartirlo, voy a ser participe de su gran momento.
Me di cuenta de la de tiempo que pierdo, todos mis amigos de aquella época siguen quedando de vez en cuando y yo no poseo ni un segundo para mi y los ratos libres me cuesta socializarme, si al final hago el esfuerzo por salir me divierto muchisimo pero dar el paso es como escalar una montaña.
De vuelta a casa de Santiago, me hice la promesa: "no voy a dejar que pase tanto tiempo de vez en cuando voy hacer una escapada para mi, para Pablo".
Por lo demás contaros que los niños siguen sus vacaciones, pero ahora hay que añadirle las prisas por revisar los uniformes del colegio, comprar los nuevos, mochilas...., ese agobiante mundo de la vuelta al cole.
La semana pasada con tranquilidad comenzamos con algunos ejercicios de lectoescritura. Con Ander el primer día era negación a coger un lápiz, a final de semana ya escribía la "c". Unos días trabaja solo y muy contento, otros hay que estar encima pero hay que reconocer que está un poco salvaje.
Mi niña por contra está en esa étapa en que tenemos respuesta lógica para todo. Ahora se dedica hacer preguntas trampa cuando quiere algo y después te saca a relucir trozos de conversaciones de hace un año pero que alguna frase que dijiste en su momento le resulta muy conveniente para sus intereses. A veces pienso que eso de potenciar tanto su capacidad de razonamiento no es tan buena idea y le temo a su adolescencia.
Las fotos que os cuelgo son de mi niña volviendo a nadar. Es curioso cuando tenía tres años nadaba perfectamente, llevaba desde bebe en clases de natación, el verano pasado la metimos en un campamento y le cogió manía al monitor y miedo al agua y decidió que no volvía a nadar (cuando hablamos de profesionalidad en la docencia es por algo). Tuvimos que sacarla de clases de natación porque era horrible el sufrimiento de la niña, ir a la piscina se convirtió en llorera continuada. Su sufrimiento era hasta exagerado y más en una niña que por nuestro ritmo de vida estaba acostumbrada a ir a campamentos, a actividades diversas.
Este verano tímidamente comenzó a meterse en la piscina, logramos sacarle los manguitos y que poco a poco volviera a confiarse. Lo más importante es que de nuevo vuelve a disfrutar en el agua y quiere volver a clases de natación para bucear.